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Artículos · Entender Primero

Papá como traductor simultáneo: prestar palabras hasta que pueda usarlas solo

Durante mucho tiempo hice de traductor sin darme cuenta: ponía palabras a emociones, bromas e intenciones que mi hijo no siempre podía ordenar. Ahora intento prestar palabras sin hablar por él y, poco a poco, quedarme sin ese trabajo.

15 de octubre de 20263 min de lecturaPor Manuel García
Papá como traductor simultáneo: prestar palabras hasta que pueda usarlas solo.

Sin darme cuenta, durante bastante tiempo hice de traductor de mi hijo.

No porque supiera exactamente lo que sentía. Muchas veces no tenía ni idea. Pero había escenas en las que yo veía que algo no encajaba y necesitábamos poner palabras donde solo había ruido.

«Creo que estás enfadado porque querías seguir.»

«Eso que ha dicho era una broma.»

«No creo que quieras decir que me odias. Creo que estás muy enfadado conmigo.»

Al principio lo hacía de forma bastante intuitiva. Después empecé a darme cuenta de que esa traducción le servía.

Tuve que aprender a no hablar por él

También metí la pata con esto.

Es muy fácil pasar de ayudar a poner palabras a decidir lo que el niño siente. «Estás celoso.» «Te da miedo.» «Lo haces por esto.» Y asunto resuelto, al menos para el adulto.

Yo intento hacerlo ahora de otra manera.

En vez de afirmar:

«Estás celoso.»

prefiero:

«¿Puede ser que te haya molestado que estuvieran jugando sin ti?»

Si me dice que no, perfecto. La hipótesis era mía, no suya.

Yo no quiero ponerle mis palabras en la boca. Quiero prestarle algunas hasta que encuentre las suyas.

Lo social está lleno de cosas que yo daba por evidentes

Tonos. Bromas. Gestos. Intenciones. Normas que nadie explica porque parece que todo el mundo las sabe.

Yo tardé en darme cuenta de la cantidad de información invisible que hay en una conversación normal.

Conmigo tiene ventaja. Me conoce. Sabe cómo bromeo, cómo me enfado y qué puede preguntarme. Fuera, muchas veces tiene que reconstruir todo desde cero.

Ahí es donde yo he terminado haciendo de traductor más de una vez.

Pero no quiero ese trabajo para siempre

Ese es el punto importante para mí.

Si cada vez que algo no se entiende necesita que yo aparezca a explicar lo que ha querido decir otra persona, no estamos avanzando demasiado.

Así que intento ir cambiando respuestas por preguntas. A veces basta con una: «¿Qué podrías preguntar si no estás seguro?».

No lo hago como un interrogatorio. Bastante insoportables somos ya los padres cuando descubrimos una herramienta útil. Lo importante para mí es que la ayuda vaya dejando espacio para que la pregunta empiece a salir de él.

El momento que más me gusta es cuando ya no me necesita

Cuando empezó a aparecer un «¿es broma?», o cuando podía decir «creo que estoy enfadado», yo veía una pequeña transferencia.

Algo que antes tenía que poner yo empezaba a salir de él.

Para mí, el objetivo de hacer de traductor es acabar quedándome sin trabajo.

Mientras llega ese momento, seguiré prestando palabras cuando hagan falta. No para evitarle el mundo, sino para que cada vez necesite menos que yo se lo traduzca.

comunicación socialTEA

Este artículo parte de mi experiencia personal como padre. Comparto escenas e ideas que me han ayudado a comprender mejor algunas situaciones cotidianas, especialmente cercanas al TEA grado 1 y a dificultades leves de regulación, cambio o interacción. No es tratamiento ni sustituye una valoración sanitaria, psicológica o educativa cuando sea necesaria.

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